Brechas legales en redes sociales y uso de inteligencia artificial: «No hay ninguna regulación sobre IA en el país»

¿Quién nos protege en las redes? Reflexiones desde una charla urgente sobre ciberseguridad y derecho digital

En diálogo con Al Caer la Tarde, conversamos sobre los vacíos legales que existen en Argentina frente al uso masivo de redes sociales, la inteligencia artificial y el tratamiento de datos personales.

Hace unos días, fuimos invitados al programa radial Al Caer la Tarde para reflexionar sobre una problemática cada vez más visible, pero aún poco regulada: la desprotección de los usuarios en entornos digitales. Desde nuestras disciplinas —el derecho penal y la ciberseguridad— compartimos preocupaciones que atraviesan lo técnico, lo legal y lo social.

«Hoy cualquiera puede hacer cualquier cosa en redes, y no hay una sola ley que realmente proteja a los usuarios.»

Durante el intercambio, hablamos de la ausencia de responsabilidad legal de las plataformas, la facilidad con la que se viralizan injurias, discursos de odio o imágenes íntimas, y la escasez de herramientas jurídicas claras para frenar o sancionar estos hechos.

Si alguien nos difama en Facebook, por ejemplo, la responsabilidad recae exclusivamente en la víctima: tenemos que probar el hecho, pero la plataforma no responde. A diferencia de los medios tradicionales, donde hay editores y directores responsables, en las redes nadie se hace cargo.

Datos que circulan sin control

También explicamos cómo, incluso en interacciones cotidianas, nuestros datos viajan y se almacenan sin que lo sepamos: cada mensaje, cada audio, cada búsqueda implica compartir información con servidores —la mayoría de ellos ubicados fuera del país.

«Google, Facebook, Instagram, WhatsApp… todas almacenan, cruzan y comparten nuestros datos con fines comerciales. Y no tenemos ni idea de hasta dónde llega eso.»

Las plataformas se amparan en términos y condiciones que nadie lee, pero que les otorgan libertades enormes para recolectar, combinar y explotar información personal.

Algoritmos que priorizan el lucro, no la protección

Otro punto crítico fue el papel de la inteligencia artificial en la moderación de contenido. Las tecnologías actuales pueden detectar automáticamente un fragmento de música protegida por copyright, pero no logran —o no quieren— frenar una amenaza, un insulto o una extorsión.

«El algoritmo reconoce derechos de autor en segundos, pero no frena un insulto o una amenaza. Eso es una decisión política de las empresas.»

Sextorsión: un delito que todavía no tiene nombre en la ley

Uno de los temas más sensibles fue el de la sextorsión: la amenaza de publicar contenido íntimo como forma de extorsión. En Argentina, este delito no tiene aún un tipo penal autónomo.

Hoy se intenta encuadrar en figuras genéricas como la extorsión tradicional, pero eso resulta insuficiente frente a la especificidad del daño digital y sus consecuencias personales, psicológicas y sociales.

¿Y en otros países?

Mientras tanto, en países como Alemania o Francia, existen normativas que obligan a las plataformas a actuar rápidamente ante contenido ofensivo, bajo pena de multas económicas. En Argentina, en cambio, todo queda librado a la “buena voluntad” de empresas privadas.

Una regulación integral es urgente

Coincidimos en algo fundamental: el Estado argentino debe avanzar de forma urgente en un marco normativo moderno, que contemple:

  • La inteligencia artificial y su impacto legal
  • La responsabilidad efectiva de las plataformas digitales
  • La protección real de los datos personales
  • La tipificación de nuevos delitos como la sextorsión

No podemos seguir aceptando términos y condiciones como si fueran leyes. Necesitamos políticas públicas, no disclaimers privados.

Seguimos trabajando

Desde nuestros respectivos espacios, seguimos impulsando un enfoque serio, técnico y comprometido sobre estos temas. Agradecemos el espacio del programa y esperamos que este tipo de diálogos contribuyan a visibilizar la necesidad de una legislación ética, actualizada y con enfoque en derechos.inos y condiciones sin leer, mientras entregamos nuestra intimidad a corporaciones sin cara ni límites», aseveraron. 

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